Acogiendo las orientaciones y recomendaciones del El Foro Regional sobre Calidad en la Educación Temprana, donde participaron representantes de los ministerios y agencias responsables por la educación temprana, expertos y  representantes de organismos de sociedad civil y de cooperación, reunidos de forma virtual entre mayo y julio de 2020, nos sumamos como Fundación Casa de la Infancia a las estrategias comunes y recomendaciones para el logro del objetivo de calidad en la educación temprana tal como fue definido en la Agenda Regional. A continuación compartimos:

Recomendación 1: Una Visión de Calidad

Ampliar la visión de calidad de la educación inicial pertinente a la primera infancia implica enfocarse en el aprendizaje y en las  interacciones de calidad que promueven el desarrollo integral, y no sólo en los aspectos estructurales (coeficientes técnicos, tamaño del grupo, metraje, tipos de materiales, medidas de seguridad mínimas, etc.).

Para esto consideramos que es fundamental definir las habilidades, conocimientos y actitudes que los niños y niñas tienen que desarrollar durante esta etapa, con una mayor claridad sobre la relación entre aprendizaje y desarrollo.

Para asegurar la legitimidad y sostenibilidad en el tiempo de la agenda de calidad de la educación inicial, sugerimos convocar a
un espacio permanente, de participación amplia, con actores estratégicos del nivel de gobierno (hacedores de política mandos
medios, implementadores locales), así como a miembros de la academia y sociedad civil.

Es importante que este espacio adquiera corresponsabilidad en todo el proceso de definición e implementación de la Agenda, incluyendo marcos de referencia (incluyendo la convención de los derechos del niño) y curriculares alineados con dicha visión y con la evidencia existente. Éstos deben ser claros y accesibles a las personas que trabajan directamente con los niños y las niñas y compartidos ampliamente con la sociedad y familias.

La estrategia hacia la sustentabilidad de la visión de calidad y una agenda que la recoja es que su definición sea en base a consensos
transversales e instancias que cuenten con una estabilidad institucional que trascienda los cambios de gobierno, asegurando su continuidad. Consideramos que los siguientes son los no negociables de una educación de calidad inicial:

Reconocer a la primera infancia como una etapa de la vida con una identidad propia. Esto implica partir de un reconocimiento de los niños y niñas como sujetos de derechos, el respeto por su perspectiva y sus ritmos heterogéneos de desarrollo dentro de los fines propios de su cultura (en línea con la convención de los derechos del niño).

Garantizar relaciones de cuidado, amor y protección en el espacio educativo. Ello implica la presencia de personas que trabajan con niños y niñas sensibles y amorosos, capaces de escuchar; la posibilidad de que los niños y niñas puedan desarrollar un sentido de pertenencia; y contar con experiencias que les permitan explorar y expresar sus emociones.

Contar con personas que trabajan con niños y niñas capacitados parar liderar interacciones pedagógicas que promuevan la curiosidad, creatividad, imaginación y aprendizaje de los niños y niñas.

Reconocer el lugar central del aprendizaje a través del juego para promover el desarrollo integral. A diferencia de las prácticas tradicionales de transmisión de información a niños y niñas pasivos y receptores, en el aprendizaje a través del juego los niños y las niñas son actores activos que desarrollan habilidades en experiencias de interacción social caracterizadas por la alegría, el involucramiento activo del niño, la exploración iterativa y la construcción de significados.

Contar con condiciones de calidad estructural en el espacio educativo (tamaño del aula, número de niños por grupo, coeficiente técnico, mínimo de formación docente, materiales pedagógicos) que permitan que los niños y niñas estén sanos y seguros, y que se den interacciones entre adultos y niños, así como entre pares.

Fortalecer a las familias para promover el aprendizaje en la primera infancia. Esto implica la provisión de servicios de apoyo y fortalecimiento a las familias, así como promover la interacción entre los programas y familias para un trabajo colaborativo.

Para garantizar la sostenibilidad y legitimidad de esta recomendación aconsejamos convocar a todos los actores del sistema educativo y atención de la primera infancia de cada país, actores políticos, proveedores, sociedad civil, tomadores de decisión, academia, para desarrollar una agenda de calidad para el país.

Consideramos que los no negociables deben ser el punto de partida para esa agenda y que su implementación deberá adaptar nuestras recomendaciones a las diversas necesidades y contextos de cada país.

Tomado de: https://www.zerotothree.org/resources/2535-five-tips-to-make-the-most-of-video-chats

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